En las heladas regiones de la América del Norte un indio hacía un caminito por entre la nieve, y además hacía otra cosa con unas ramas de abeto.
–¿Qué estás haciendo? –le preguntó un amigo que acertó a pasar por ese lugar.
–Una trampa para conejos –respondió el indio.
–Pero, ¿dónde está la trampa?
–Ah, –respondió el indio sonriente. –La trampa no la pondré sino hasta dentro de dos semanas. Primero arreglo el caminito de modo que los conejos se acostumbren a él. Por ejemplo, hoy por la noche vendrán y tendrán temor de pasar por el caminito; pero mañana se acercarán más, y poco tiempo después uno de ellos lo cruzará, después caminará por él.
Pocas noches después se familiarizarán con el camino y lo usarán frecuentemente sin ningún temor. Entonces pondré la trampa en medio, entre las ramas… después comeré conejo todos los días.
–Ya veo –contestó el amigo pasajero–, estas usando la misma táctica que Satanás usa con los cristianos: Primero los atrae a algo que da la impresión de que “no es malo ni bueno”, y cuando adquieren confianza él los atrapa y los destruye.
Muchas veces tenemos miedo. Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos. Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Decimos que no, cuando queremos decir que sí. Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por qué? Después de todo sólo vivimos una vez. No hay tiempo de tener miedo. Haz algo que nunca hiciste. Atrévete. Olvídate que te están mirando. Intenta la jugada imposible. Corre el riesgo. No te preocupes por ser aceptado. No te conformes con ser uno más. Nadie te ata. Nadie te obliga. Sé tú mismo. No tienes nada que perder y todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino. Oramos, esperamos que las cosas pasen y nos olvidamos de lo más importante. ¡Creer en nosotros mismos! Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa nunca volverá. Nada está escrito. Nada está hecho, ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad, de esa fuerza que nos sale de adentro. De decir "sí puedo" a cada desafío.
Tenemos el poder, cuando estamos decididos, cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, no hay obstáculo capaz de imponerse. Si queremos, podemos llegar alto, hacer lo que sea. Sólo hay que proponérselo. Sólo falta tu decisión.
Recuerda siempre que:
Tu presencia es un regalo para el mundo. Eres una persona única en un millón.
Tu vida puede ser como tú quieres que sea. Vive cada día con intensidad.
Cuenta tus alegrías, no tus desdichas. Lucha contra la adversidad que se te presente.
Dentro de ti hay infinitas respuestas. Comprende, ten coraje, sé fuerte.
No te impongas límites. Hay muchos sueños que esperan ser realizados por ti.
No hay nada tan desgastante como las preocupaciones. Mientras más carguemos con un problema, más pesado se hace.
No te tomes las cosas con tanta seriedad. Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
No dejes las decisiones importantes al azar. Transforma lo cotidiano en extraordinario.
Ten salud, esperanza y felicidad. Y jamás olvides, ni siquiera por un día... cuan especial eres.
Autor Desconocido
Bienvenidos a todos nuestros amigos

